La repercusión mediática y la cobertura nivel que generó el conficto en Famatina, con denuncias de ambientalistas por el envío de una patota parapolicial y el uso de la pauta publicitaria oficial para silenciar las protestas, generó un fuerte malestar en la Casa Rosada.
Desde el Ejecutivo le habrían hecho saber de ese enojo al gobernador Luis Beder Herrera, por su mal manejo en torno a esta polémica, justo cuando el Gobierno Nacional sentía que tenía controlado y silenciado el tema de la minería, un tema sensible que nunca pudo defender a viva voz.
Pero la preocupación se extendió al resto de los gobernadores "mineros" -muy especialmente al mandatario de San Juan, José Luís Gioja, quienes temen que la movilización de los vecinos de Famatina genera reacciones similares en pueblos donde se desarrollan extracciones a cielo abierto.
Por eso monitorean el caso, sobre todo para tomar nota de "lo que no debe hacerse". Para Gioja, por ejemplo, sería de vital importancia no sumar nuevos conflictos: en este momento ya enfrenta problemas internos -una polémica diputa con su hermano- y externos -algunos cortocircuitos con el Gobierno Nacional-.
Fuente: lapoliticaonline.com
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